¿Hidratar tu piel? Si, super importante

Los seres humanos somos practicamente agua, el 65% de un organismo adulto esta compuesto por agua, por lo que sí, tomar la suficiente agua, es una parte indispensable para mantener el organismo en optimas condiciones. Sin embargo para tener una piel sana, no sólo debe de estar hidratada, sino igualmente debe de estar humectada.

 Hidratación y humectación son dos cosas distintas y comprender cada término, puede hacer la diferencia en el manejo de tu piel. Un producto hidratante, le da agua a tu piel, mientras que un producto humectante, le va a dar los aceites que necesita para mantenerla nutrida y lubricada, ademas ayudan a formar la barrera protectora y evitan la perdida de agua. Por lo que una piel sana y luminosa, depende del balance entre ambas partes.  

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Las células de la piel se encuentran cubiertas por una capa protectora llamada barrera hidrolipídica, como su nombre lo dice, esta barrera esta compuesta por agua y lípidos (o grasas). La principal función de la barrera hidrolipídica, es la de proteger frente a bacterias y hongos, sin embargo también es una parte indispensable para mantener la elasticidad de la piel, ya que es la responsable de que el agua corporal se quede retenida en la piel y no se evapore. 

Cada par de horas, la producción de las glándulas sudoríparas y sebáceas sube a la superficie de la piel, creando de esta forma la barrera hidrolipídica y generando como resultado una piel hidratada y humectada de manera natural.  

Conforme van pasando los años, la producción de estas glándulas deja de ser tan eficiente. Ademas comienza a haber una acumulación de celulas en la superficie de la piel,  que no permite el flujo normal de los lipidos y el agua en la misma. Esta acumulación de células en la superficie,  da la apariencia de piel seca o deshidratada, comienzan a aparecer las “arrugas” o lineas de expresión, y las glándulas sudoríparas y sebáceas disminuyen de tamaño o pueden bloquearse por esta acumulación de células, generando así un desbalance en la barrera hidrolipídica y por lo tanto en la hidratación y humectación de la piel.

Existe el mito sobre la adicción a las cremas humectantes, y de forma muy sencilla te voy a explicar que es lo que sucede. Algunos “humectantes” de venta libre, tienen la función de atraer y absorver el agua que se encuentra en la dermis profunda, por ejemplo los humectantes que contienen acido lactico, este tipo de humectantes, en un inicio parecen funcionar bien, pero eventualmente pueden provocar una perdida transepidermica de agua (TEWL), lo que hará sentir cada vez seca tu piel y te llevará a utilizar más y más el humectante, porque lo que esta sucediendo es que tu piel se esta deshidratando y se compromete la barrera hidrolipídica. Ahora, no todos los humectantes son malos, sólo debemos de elegir uno que no tenga este tipo de sustancias.  

La glicerina por ejemplo, es considerado un hidratante potente, ya que atrae el agua que existe en el ambiente. El acido hialurónico, de igual manera ayuda a retener el agua en la piel, sin embargo el gran tamaño de sus moléculas hace que sea muy difícil su absorción aplicándolo de forma tópica.

No me cansaré de decirlo, siempre debemos de utilizar productos que se asemejen lo más posible a la quimica natural de la piel. El Dr. Zein Obaji, tras multiples estudios ha encontrado que cuando las celulas reconocen que tienen una fuente externa que genera la hidratación, el cuerpo deja de producir esta hidratación y humectación natural, lo que conlleva a una piel seca y deshidratada. Una piel joven y sana no necesita utilizar muchos productos, unicamente debe saber utilizar los adecuados.  Sin embargo las pieles maduras pueden necesitar ayuda externa para estimular esta producción natural de hidratación y humectación.

 Para mantener una piel hidratada toma en cuenta los siguientes puntos:

  1. La hidratación interna es indispensable siempre

  2. Hidratación externa con productos que contengan hidratantes y humectantes, recuerda evitar productos que contengan sustancias como el acido láctico.

  3. Una barrera hidrolipidica fuerte tanto a nivel celular como en la superifice.